El mundo oscuro. Capítulo 2

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Día 5:
Hasta ahora lo único que he hecho es caminar, luego de planear el viaje salí del pueblo y seguí un sendero que lleva al oeste, como indica el mapa que me dejó Val, la primera instrucción que sale es “sigue con cuidado el camino, podrían aparecer seres extraños” y por alguna razón recordé ese libro que usaban en Harry Potter llamado “animales fantásticos y donde encontrarlos” pensé que me encontraría con dragones, unicornios, hipogrifos o cosas así, pero luego vi que sería algo completamente diferente…

Luego de varios días caminando, Marco ya se sentía agotado, solo se paraba para descansar y comer, aunque sus músculos ya comenzaban a cobrarle su vida de sedentarismo, mientras caminaba escuchó a lo lejos una especie de martilleo, se acercó lentamente a la fuente de ese ruido y vio una criatura con un aspecto que nunca había visto, aunque a esa distancia no podía verlo con detalle tuvo una visión general, tenía unas piernas delgadas y largas, al igual que los brazos, el torso y la cabeza parecían uno solo, no parecía tener cuello, se acercó un poco mas para ver que hacia, estaba golpeando algo en el suelo con una roca, repentinamente la criatura dejó de golpear y se volteó hacia el.

– Hola Marco, hace tiempo que te esperaba, ya te estabas tardando.

Marco se sintió confundido, quién o qué era esta criatura? Cómo conoce su nombre? Qué más sabe de el?

– Se mas cosas de ti que solo tu nombre.
– Quién eres? De dónde me conoces?
– Ninguna de esas cosas importa ahora, te conozco desde hace tiempo y estoy aquí para guiarte en tu viaje, estaba preparando mas comida, supongo que debes estar hambriento.
– Aun tengo comida acá.
– Lo se, hiciste un plan para que la comida de una semana te rindiera un mes, y no es que esté leyendo tu mente, todos los que pasan por aquí hacen eso, en este punto ya están tan agotados que apenas pueden continuar, pero por alguna extraña razón prefieren seguir con su plan antes de darse cuenta que lo mejor es buscar el alimento antes de esperar que te llegue como por arte de magia.

Cuando comenzó el viaje, Marco hizo un inventario de los bizcochos y el agua y planeo racionar los hasta que pudiera conseguir otra fuente de alimento, comía y bebía muy poco, y esa fue una de las razones de su agotamiento, calcula que para ese momento solo se había comido un tercio de los bizcochos, ahora que lo piensa, le parece lógico que Val le haya dejado la comida justa para llegar tranquilamente hasta una nueva fuente, debió haber pensado eso, debió haber confiado en ella, bueno, ya no se puede echar el tiempo para atrás, tomará esto como una lección aprendida y continuará adelante.

– Justo ahora estaba preparando puré de eufrosa, es una fruta muy estimulante, ¿quieres un poco?
– Claro, por qué no, en este punto supongo que confiar es mi única opción.

Tomó un poco del puré y lo probó, era de un sabor entre dulce y ácido bastante agradable, apenas lo comió sintió un repentino bienestar, sus músculos se relajaron y dejó de sentirse adolorido, además sintió que recuperaba energía.

– Está muy bueno, puedes darme más?
– Claro, incluso te llevaré donde puedes conseguir más, a cambio te pido la comida que aun llevas.
– ¿Toda la comida?
– Ya no la necesitaras, con suficientes eufrosas para llenar ese bolso ya no tendrás que preocuparte.
– ¿Y si te doy la mitad?
– El trato es simple, si no hay comida, no hay fruta.

Marco no quería deshacerse de sus bizcochos, cada vez que comía uno pensaba en val, a veces solían comer juntos, el preparaba alguna comida y ella preparaba esos bizcochos que a el tanto le gustaban, comían y hablaban de cosas, pero de eso ya ha pasado tiempo, ahora necesita pensar en su futuro, sabe perfectamente que esos bizcochos no durarán lo suficiente para continuar su viaje.

– De acuerdo, haremos el cambio.

Sacó los bizcochos que le quedaban y se los dio a la criatura que se las trago todas de un solo bocado.

– Estaban muy buenas, en verdad valió la pena, ahora, un trato es un trato.

Llevó a Marco por un camino rocoso hasta donde se encontraba un árbol que estaba completamente lleno de la fruta que había comido, la criatura le dice que tome las que quiera y este tomó las suficientes para llenar su bolso.

– Listo, ya estamos aprovisionados, ahora podemos continuar nuestro camino.
– ¿Nuestro? – Preguntó Marco.
– Así es, como te dije, estoy para guiarte, a partir de ahora, para bien o para mal, no estarás solo. Por cierto, puedes llamarme Elpi.

Y así continuó Marco su camino, y aunque ahora no iba solo aun estaba reacio a confiar en Elpi, ¿por qué le quitó su comida teniendo el una provisión casi ilimitada? Siente que puede tener intereses ocultos y de alguna forma lo va a averiguar.

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