El mundo oscuro. Capítulo 3

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– Entonces estás aquí para guiarme, pero no tienes idea de quien te envió ni cómo me guiarás, y hasta ahora lo que has hecho es comerte mi comida, ponerme a trabajar por más, además me llevas por un camino diferente al que muestra el mapa, ¿Cómo se supone que confíe en ti?

Ya llevaban varias horas caminando y discutiendo sobre el motivo real por el que Elpi estaba allí, por qué decía que no podía separarse de el y por qué ahora decía que no había ningún plan para guiarme, que todo sería una suerte de “ya veremos como surge todo”.

– Es cierto que no se de que forma voy a ayudarte a salir de aquí, y no se justifica con el hecho de que tu tampoco lo sepas, pero en el camino te irás dando cuenta de lo útil que puedo llegar a ser.
– Claro que lo se, tengo un mapa con un camino ya marcado, solo tenía que seguirlo y ya.
– El problema es que ese no es el que debes recorrer, aunque en algunos puntos se encuentren, los caminos son diferentes para cada persona.
– Eso no tiene sentido, si alguien ya recorrió un camino y lo llevó a la salida, esa experiencia puede ayudarme a salir también de aquí.
– ¿Acaso en las guías anotadas en ese mapa dice que te encontrarías conmigo?
– No pero…
– ¿Te hablan en ese mapa del tiempo que te duraría la comida y como encontrarías más?
– Eso no tiene nada que ver con salir de aquí.
– Allí te equivocas, todo lo que hagas, al final, influirá si saldrás de aquí o no.
– Pero si solo es un camino, solo hay que ir…
– Llegamos
– … De un punto a otro y … ¿Llegamos? ¿A dónde?

Elpi señaló a una estructura que se encontraba al final del camino bajando una colina, era un parque de diversiones que aunque parecía abandonado, desde donde lo veían parecía en buen estado, a Marco le gustan los parques de diversiones, pero este en particular, con todas sus luces apagadas, le parecía un lugar lúgubre y triste, Marco no quería ir allí.

– ¿Tenemos que entrar allí? ¿No podemos simplemente seguir nuestro camino?
– El camino continúa del otro lado, debemos pasar por allí para continuar.
– Supongo que podemos rodearlo.
– Podrías intentarlo, yo esperaré aquí.
– Entonces esta es nuestra despedida, la verdad, no te extrañaré.
– Nos vemos al rato – Respondió con una sonrisa burlona.

Marco se desvió y comenzó a bordear la cerca del parque de diversiones, a medida que avanzaba la vegetación se iba haciendo mas espesa hasta llegar a un punto en que cada paso requería un gran esfuerzo, aun así siguió avanzando hasta encontrarse con una gran pared de roca, no tuvo mas remedio que deshacer el camino y volver al principio.

– Ya te estabas tardando, un rato más y me comía tu parte del almuerzo – Replicó Elpi.
– ¿Si sabías que no llegaría a ningún lado por allí por qué no me avisaste?
– Porque era algo que tenías que descubrir por ti mismo, además, de haberte dicho me hubieras creído?
– Bueno, entonces que hacemos? Cómo entraremos? – Preguntó Marco mientras tomaba una eufrosa.
– Tenemos que esperar a que abran, fíjate que el horario que anuncian es de 5 de la tarde a 10 de la noche.
– Pero como sabremos la hora? el cielo siempre se ve igual, cuanto hay que esperar.
– Será la hora cuando abran el parque, en este punto solo podemos esperar, debes tener paciencia.

Marco nunca ha sido del tipo de persona paciente, siempre le han molestado los trámites burocráticos y se frustra mucho cuando le toca hacer algún tipo de cola, además se pone muy ansioso cuando le toca esperar a otra persona, a veces piensa que no va a llegar o que ya pasó antes de que el llegara y continuó su camino, así que para hacer menos desagradable la espera decidió escribir en su diario.

Día 8:
Hay un viejo dicho que reza “es mejor estar solo que mal acompañado” y a veces siento eso con mi compañero de viaje, pero por otro lado siento también que necesitaré su guía para llegar a mi destino, a pesar que me dijo que siguiera un camino diferente al del mapa, ¿cómo es posible que para cada persona haya un camino diferente? Aun no termino de comprender aquello, igual no creo que pueda deshacerme de el, aunque no lo quiera a mi lado, lo necesito, y pienso que el no se deshará de mi tan fácilmente.

Por cierto, hoy aprendí que en este mundo no existen atajos, la única opción es seguir el camino indicado.

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