El mundo oscuro. Capítulo 6

006Después de caminar varios días finalmente llegaron a un pueblo, el primer pueblo que ve Marco desde que comenzó su recorrido y también el primer lugar donde consigue vida, allí habitan unas pequeñas criaturas de no más de un metro de altura, cabezones y de piel azulada, todos iban de un lado a otro concentrados en sus propios asuntos, tanto que ni siquiera levantaron la mirada a el par de forasteros que acababan de llegar.

– Dónde estamos? – Preguntó Marco.
– ¿Dónde más sino en Pueblo Paleta? – Elpi se quedó esperando una reacción de Marco a ese chiste pero no obtuvo nada – Estamos en Villa Morena, aquí compraremos algunas cosas que necesitaremos para continuar nuestro viaje.
– Y esas criaturas ¿son amistosas?
– Si, mientras no las provoques.

Marco vio a uno de ellos, mucho más pequeño que el resto, intentando empujar una caja que evidentemente era muy pesada para el, ya que a pesar de sus esfuerzos esta se movía muy poco, Marco se acercó para ayudarlo y la criatura al notar que se acercaba tomó varias piezas del piso y comenzó a arrojarse las.

– Aléjate de mi caja – vociferó la criatura.
– Tranquilo, solo quiero ayudarte – Le contestó Marco.
– No necesito tu ayuda ni la de nadie, esta es mi caja y yo la moveré a mi manera.
– Pues disculpa si te molesté – Replicó Marco en un tono nada sincero.

La criatura le hizo un gesto con la mano que Marco no entendió, pero que dedujo que sería un insulto y luego volvió a su faena, Marco estaba algo confundido, aunque no sorprendido, no era la primera vez que alguien rechazaba su ayuda – De malagradecidos está lleno el mundo, incluso este – Se dijo.

– Muy amistosos no son, Elpi.
– Te dije que lo son, a menos que los provoques y fue lo primero que hiciste.
– ¿A qué llamas provocación? Simplemente quería ayudarlo y terminó de forma grosera.
– Justo allí está el problema, desde un principio asumiste que necesitaba ayuda, cuando ni siquiera sabes por qué razón estaba moviendo esa caja, o a dónde quiere llevarla, si quieres ayudar a alguien, a menos que te lo pida en un principio, primero debes conocerla y luego tratar de entenderla.
– Si bueno, igual el se lo pierde.

Continuaron caminando hasta llegar a una tienda donde se podía conseguir de todo, desde alimentos hasta material ferretero, pasando por ropa y juguetes, entre otras cosas, Elpi comenzó a tomar diferentes cosas de los estantes , Marco hubiese querido tomar algo de ropa, pero claramente se veía que estaba hecha para los habitantes de ese pueblo, no le iba a quedar. Elpi llevó las cosas al encargado y este comenzó a sacar la cuenta.

– Veamos, diez latas de carne, un encendedor, cinco litros de agua, dos cuerdas de cinco metros, un pico y una pala, en total son 32 monedas de cobre.
– Bueno Marco, ahora te toca pagar.
– ¿Pagar yo? si no tengo dinero ¿y qué monedas son esas?
– Denos un momento – Le dijo Elpi al tendero – Volveremos en un momento – y salieron de la tienda.
– Esto es un problema – Dijo Elpi – Ahora tenemos que conseguir el dinero si queremos continuar nuestro viaje.
– ¿Y qué propones?
– La única opción que veo es conseguir un trabajo temporal hasta que podamos reunir el dinero.

Marco asintió resignado, se pusieron en marcha y comenzaron a ofrecer sus servicios en los locales y casas por los que iban pasando, en la mayoría se negaban a contratarlos o simplemente no tenían ningún trabajo disponible, en otros casos conseguían algún trabajo rápido, ya sea cortando maleza o botando escombros, pero la paga era muy poca, después de varias horas solo lograron reunir 13 monedas de cobre.

Llegaron a una casa en la que se encontraba una de estas criaturas pintando su casa, por su apariencia y la forma lenta en la que trabajaba parecía alguien ya mayor, ambos llegaron y le ofrecieron pintar la casa por veinte monedas de cobre.

– Lamento no poder aceptar su ofrecimiento – dijo el anciano – Yo no tengo nada de dinero, es mi hijo quien trabaja y me lo que necesito para subsistir.

Marco recordó el episodio pasado con el pequeño y la caja y recordó lo que le dijo Elpi, por lo que contestó.

– Si no le molesta, mi compañero y yo quisiéramos ayudarle a pintar su casa, no nos tiene que pagar.
– Les agradezco mucho jovencitos, a mi edad ya me canso rápido.

Tomaron unas brochas y comenzaron a pintar, muy pronto tomaron confianza con el anciano, principalmente Elpi, este le contó acerca del viaje que estaban realizando, y el por qué estaban en el pueblo, el anciano a su vez le contó que el era el encargado de la tienda de abarrotes, pero por su edad ya no podía atenderlo así ahora que su hijo se encarga del negocio y el se ocupa de mantener en orden la casa.

Luego de un par de horas terminaron de pintar, se despidieron de anciano y partieron a buscar más trabajos, cuando ya estaban en la calle, Elpi detiene a Marco, le dice que le espere un momento y vuelve con el anciano, habla un momento con el y regresa con el par de brochas que utilizaron.

– Por si se nos presenta otro trabajo de pintura – dijo Elpi cuando regresó.
– Debiste haberle pedido las cuerdas y las otras cosas que nos hacían falta.
– No te preocupes por eso, ya conseguiremos más trabajos.

Siguieron buscando quien les diera trabajo, y aunque a Marco cada vez se le daba mejor el mercadearse no tuvieron mayor suerte, al final del día solo pudieron reunir 21 monedas de cobre.

– Se está haciendo tarde – dijo Elpi – es hora que volvamos a la tienda.
– Pero aun nos falta dinero, ¿acaso vamos a comprar menos cosas? ¿piensas regatear?
– es que olvidé contarte, hablé con el anciano y me dijo que por haberle ayudado nos iba a las cosas que necesitábamos para continuar nuestro viaje.
– ¿OLVIDASTE CONTARLO? – Marco se sintió indignado – llevamos todo el día trabajando tratando de reunir un dinero que al final no íbamos a necesitar ¿qué sentido tenía?
– Es que hoy quería dormir en una cama, ese dinero nos va a ayudar.
– Deberías contarme estas cosas, se supone que si vamos a trabajar en nuestra confianza este tipo de situaciones no debería pasar.
– Bueno bueno, ya trabajaremos en eso, ahora vayamos a la tienda antes de que cierren.

En el camino volvieron a pasar donde se encontraba la caja que vieron temprano, ahora la empujaba una criatura un poco más grande que el estaba temprano, Marco fue a preguntarle por el que se encontraba antes allí pero tuvo el mismo recibimiento que la vez anterior, se dio cuenta al momento que era el mismo, pero no entendía por qué era más grande, Elpi le explicó que ese esfuerzo es parte de un entrenamiento que necesitan hacer, el esfuerzo rompe partes de su cuerpo y esto hace que otras partes puedan seguir creciendo, así es como se desarrollan.

– Realmente ncesitamos trabajar en la comunicación – Le replicó Marco.
– Tal vez si, pero hay cosas que aunque te las diga de antemano no las entenderás, y es necesario que las vivas
– ¿Eso incluye hacernos trabajar todo el día?
– Ah no, eso fue porque quería dormir cómodo hoy.

Llegaron a la tienda y allí estaba el tendero y el anciano el cual ya tenía la bolsa preparada.

– Lo prometido es deuda – Dijo el anciano – acá están los productos de tu lista.
– Muchas gracias – Le respondió Elpi – fue un placer hacer tratos con usted.
– Muchas gracias a ustedes, fueron de mucha ayuda.

Ambos salieron de la tienda hasta un hostal cercano y pidieron una habitación para pasar la noche, ya continuarían el viaje al amanecer.

Día 24:
El viaje a este pueblo fue bastante extraño, aparte de todo el trabajo que tuvimos que hacer para conseguir dinero que no necesitábamos, aunque confieso que dormir en una cama en lugar de un montículo de hojas ha sido muy satisfactorio, entendí que, gracias al encuentro nada agradable con el de la caja y la ayuda que le prestamos al anciano, es importante conocer entender las motivaciones de los otros, que sin conocer las necesidades reales, por más que quieras ayudar no lograrás y que al hacerlo bien tal vez podrías conseguir una recompensa, lo otro es que debo mejorar mi comunicación con Elpi, me está ocultando muchas cosas y eso no ayuda en la confianza, aunque tal vez sea cierto lo que dice sobre aprender las cosas por mi propia cuenta, un aviso previo no estaría de más, o tal vez estoy pidiendo una ayuda que no necesito, no lo se, son cosas que debo ir averiguando

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: