El mundo oscuro. Capítulo 8

008Tras caminar varios días llegaron a la base de la montaña doble que había visto en el mapa en un principio, Elpi saca las cuerdas y se las pasa a Marco.

– ¿Qué hago con esto? – Dijo Marco – yo no se escalar.
– Yo tampoco, pero es lo que tenemos que hacer.
– Tal vez si rodeamos… – Mira a Elpi y recuerda lo que pasó en el parque de diversiones – … olvidalo, ya encontraremos la forma.

La pendiente de la montaña era bastante empinada, escalarla diréctamentees muy dificil o imposible, lo único que s ele ocurrió a Marco fue atar a un extremo de la cuerda alguna especie de gancho y lanzarlo para tener por donde escalar. Así hizo, encontró una rama que parecía lo suficientemente fuerte como para soportar el peso de ambos, amarró el tronco y comenzó a lanzarlo a una zona de la pendiente y tras varios intentos finalmente logró encajarlo entre unas piedras y comenzarón a escalar, con mucho esfuerzo subieron el primer tramo, descansaron un momento y luego repitieron la dinámica. Marco estaba animado, era mucho esfuerzo el que hacía pero sentía que se veía recompensado, está avanzando, cada vez falta menos para salir de allí.

Tal vez fue por la cantidad de veces que lanzó el gancho improvisado, tal vez ya estaba fragil al momento de tomarla o fue la presión ejercida por las continuas subidas, cuando Marco estaba subiendo de la misma forma que en los otros tramos, cuando el trozo de madera terminó rompiendose, esto lo tomó por sorpresa, no encontró a tiempo algo a que aferrarse y cayó.

Marco despertó un tiempo después, no sabe cuanto, todo adolorido, Elpi estaba allí acompañándolo, le contó que el gancho se rompió y el terminó cayendo, golpeandose continuamente durante la caida hasta llegar de nuevo a la base de la montaña.

– Estoy cansado Elpi, ya no quiero seguir.
– Tranquilo, descansaremos hoy acá y mañana volveremos a intentarlo.
– No entiendes, ya no quiero seguir, quiero regresar al pueblo y vivir allí, cada vez que siento que todo va bien algo malo pasa, ahora estoy roto por dentro.
– Dices esas cosas porque estás herido, y tranquilo, te revisé y parece que no tienes fracturas o heridas internas, solo tienes que descansar.
– Sigues sin entender, Elpi.

Ya no sabía que decirle, Elpi preparó dos latas de carne y le dió una a Marco para que comiera, ya será para mañana cuando decidirán que hacer definitivamente.

Día 30:
Estoy cansado, estoy golpeado y herido, me he esforzado mucho y cuando creo que estoy avanzando recibo un golpe que me hace retroceder, no se cuando pasa el tiempo y mucho menos cuanto falta para salir de aquí, en el pueblo estaría cómodo, conseguiría un trabajo y viviría en la posada, este sitio no es tan malo despues de todo, igual ya nada me espera allá afuera

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